martes, 4 de octubre de 2016

Las rectoras del CNE son como metras para el chavismo

Jorge Rodríguez, CIlia Flores y Francisco Amelich ejercen decidida influencia sobre rectores las estrategias para desplazar a Tibisay Lucena con la radical Socorro Hernández han sido infructuosas

Distintos grupos e individualidades de la Revolución Bolivariana se reparten el poder dentro del Consejo Nacional Electoral (CNE), ejerciendo influencia directa sobre las cuatro rectoras principales del organismo comicial y los tres rectores suplentes incorporados a los organismos técnicos subordinados a la institución: la Junta Nacional Electoral, la Comisión de Registro Civil y Electoral y la Comisión de Participación Política y Financiamiento.

La relación más obvia es la que mantienen las rectoras Tania D’Amelio y Socorro Hernández. Designadas el 3 de diciembre del año 2009 para un periodo de siete años, ambas llegaron al organismo comicial violando lo dispuesto en la Ley Orgánica del Poder Electoral y en la Constitución, no en vano hasta ocho recursos de nulidad por designación inconstitucional fueron presentados ante la Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Aunque Hernández y D’Amelio renunciaron por escrito a su militancia partidista antes de ser designadas por la plenaria de la Asamblea Nacional, al momento de postularse aún se encontraban inscritas y con funciones específicas dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En este sentido, los ocho recursos por designación inconstitucional se orientaron a denunciar la ilegalidad cometida en la admisión de sus candidaturas para rectoras por parte del Comité de Postulaciones Electorales, tal y como se demuestra en las cartas de renuncia a su militancia a la organización que presentaron ante el entonces director de organización del partido Jorge Rodríguez.

Ambas rectoras han ejercido durante casi siete años su autoridad en fraude a las normas constitucionales, por ser personas inelegibles en su origen, al violar los requisitos de los artículos 294 y 296 de la Constitución Nacional.

Sin embargo, lo relevante no es su vinculación al PSUV, sino a las corrientes revolucionarias que representan ante el CNE.

MILITANTES CONFESAS

Socorro Hernández llegó a la organización avalada por el presidente Hugo Chávez y por el reconocimiento técnico que le valió ser la primera presidenta de Cantv después de la nacionalización y ser la garante de la operatividad de Pdvsa durante el paro petrolero del año 2002.

Hermana de Leonardo Hernández, director de informática del CNE durante la etapa del referendo revocatorio presidencial a Chávez en el año 2004, la principal misión de Socorro Hernández fue desplazar a Tibisay Lucena (y por extensión a Jorge Rodríguez) del control técnico del organismo comicial. Tarea en la que fracasó rotundamente.

D’Amelio llegó con otro perfil al CNE, aunque muy cercana a Chávez desde la fundación del Movimiento V República se cuota de poder en el organismo comicial siempre fue limitada, al extremo que antes del año 2013 su participación en las decisiones y en la vocería del organismo fue escasa.

Sin embargo el protagonismo mediático que ha ganado en los últimos meses obedece a dos razones: la estrategia de Lucena de lograr diversificar la vocería y el aval político que le confiere en este momento la primera dama de la República, Cilia Flores.



CONTROL TÉCNICO

Tres son los rectores suplentes que se encuentran incorporados en este momento a los organismos subordinados al CNE.

Abdón Hernández (primer suplente de Tibisay Lucena) se encuentra en la Comisión de Registro Civil y Electoral; Carlos Quintero (primer suplente de Sandra Oblitas) integra la Junta Nacional Electoral y Andrés Eloy Brito (segundo suplente de Luis Emilio Rondón) está incorporado a la Comisión de Participación Política y Financiamiento.

Brito se desempeñó como consultor jurídico del CNE durante la etapa del referendo revocatorio presidencial contra Chávez, momento en el que estableció una buena relación de trabajo con Jorge Rodríguez, pero no con el cerebro técnico del organismo para ese proceso: Tibisay Lucena.

A pesar del alto perfil público que Brito alcanzó durante la etapa del revocatorio a Chávez en esta nueva etapa como rector suplente incorporado mantiene un bajo perfil profesional y electoral.

Por su parte, Carlos Quintero tomó el rol de Lucena como el ejecutor de las decisiones que permiten la realización de los procesos electorales. Por Quintero pasan la mayoría de las decisiones operativas del organismo, desde la definición de las auditorías al sistema de votación hasta los distintos protocolos de revisión de firmas para el referendo revocatorio contra Nicolás Maduro.

Antes de ser rector suplente incorporado, Quintero se desempeñó como director de informática del organismo comicial, cargo que asumió durante la gestión de Jorge Rodríguez como presidente del organismo.

El tercer rector suplente incorporado es Abdón Hernández, el nombre elegido por el chavismo para ocupar la presidencia del CNE a partir del año 2014. No obstante, la dinámica política de ese año evitó que se modificaran las cuotas de poder dentro del organismo comicial.

Con una carrera administrativa de varios años en el Tribunal Supremo de Justicia y en el propio organismo comicial le corresponderá asumir el cargo de rector principal cuando Lucena decida marcar distancia de la organización.

Su principal aval político se lo confiere su relación con el gobernador del estado Carabobo Francisco Ameliach, pero hasta la fecha mantiene su bajo perfil ante la opinión pública. En los predios técnicos de la oposición sostienen que con Abdón Hernández sería imposible mantener los acercamientos de la oposición para discutir sobre condiciones electorales que se logran con Lucena.



LA LLAVE EN LA PRESIDENCIA Y VICEPRESIDENCIA

La vicepresidenta del CNE Sandra Oblitas comenzó su carrera electoral en el año 2003 desempeñándose como asesor técnico de la Junta Nacional Electoral que para ese momento presidía Jorge Rodríguez.

Especialista en Gerencia Municipal, Oblitas fue parte del equipo que diseñó los criterios de revisión de firmas y planillas que avalaban el referendo revocatorio contra Chávez. Su permanencia en el organismo comicial se asocia al respaldo político que le confiere Jorge Rodríguez.

Este aval también fue el que le permitió a Lucena pasar de rectora suplente en el periodo 2003-2005 a rectora principal y presidenta de la Junta Nacional Electoral y del CNE a partir del año 2006.

No obstante, entre sus cercanos se reconoce que la necesidad de buscar independencia política de Rodríguez la llevó paulatinamente a abandonar el rol técnico que la había caracterizado por un desempeño mucho más político.

A pesar de un distanciamiento importante con Rodríguez después de asumir la presidencia en la actualidad se le confiere a ambos una excelente relación; no obstante Lucena logró ganar peso político propio como lo demuestra haber "apaciguado" intentos por robarle poder en el organismo de los rectores suplentes (que ordenó desincorporar de sus funciones) a Humberto Castillo y Grisel Hernández.

Además, el peso político de Lucena se consolidó al ganarle el pulso técnico a Socorro Hernández, al extremo que antes de esta coyuntura política le tenía prohibido declarar a los medios (sin autorización previa), medida que también afectaba a D’Amelio.

Aunque Diosdado Cabello intentó desplazar de su poder en el organismo comicial a Rodríguez, al día de hoy el Alcalde de Caracas mantiene su nivel de influencia sobre el organismo comicial, no obstante no es la única voz oficial que les habla a los rectores. Tanto la Primera Dama como el gobernador del estado Carabobo tienen quien los escuche en el directorio del CNE.
Fuente: TalCualDigital