martes, 22 de noviembre de 2016

¡Qué locura!/Editorial El Nacional martes 22Nov2016


De esta gente que, por azarosa convergencia del hastío y la antipolítica, se encaramó en el poder con ánimo de ejercerlo a perpetuidad, se puede esperar cualquier cosa; de manera, pues, que no nos sorprende Maduro al anunciar que, a petición suya, imaginamos, o de algún conmilitón de similar talante,³un grupo de juristas que quieren la paz y el diálogo y que ven con preocupación cómo este señor se ha empeñado en envenenar de odio y división al país, prepara una demanda por insania e instigación al odio, contra el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup².


Asombra, no el atroz uso de las preposiciones ­nos hemos acostumbrado a su balbuciente aproximación al castellano­, sino su intento de hacernos creer que en las filas del oficialismo pueda hallarse milagrosamente un ³jurista². Basta con inventariar la composición del Tribunal Supremo de Justicia para constatar la escasez de letrados con credenciales para aspirar a tal calificación. Ramos Allup puede dormir tranquilo. Él es un abogado competente y sabrá cómo lidiar con la tribu socio bolivariana de picapleitos y tinterillos al servicio de la oligarquía de boina roja y uniforme verde oliva. Eso lo sabe muy bien el engominado y mofletudo ³Casparrá² que va por allí creyéndose Juan Germán Roscio.

La sobreestimación de sus leguleyos, empero, no es nada si se le compara con el motivo ­¿o el delito?­ que éstos, en nombre de la pax nico chavista, invocan para intentar querellarse con la cabeza del Poder Legislativo: insania. Es decir, chifladura, desvarío, demencia, en fin, locura; no es nada y mueve a la risa porque si alguien se comporta tal un enajenado es el mismísimo animador del contencioso, quien, además de tener una obsesiva fijación con Henry Ramos Allup, muestra al menos dos rasgos clásico del orate ­puede que los haya heredado con el cargo, ya que su antecesor y padre putativo era un bipolar de librito­.

El primero, creerse cuerdo solo él y tildar de loco a los demás. El otro, también de manual de bolsillo, reincidir en los errores con la creencia de que, de repente, en una de esas y, acaso, por mediación providencial del Santo Espíritu de Sabaneta, las cosas no saldrán tan choretas.

 ³Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes². La frase suele atribuírsele a Albert Einstein, aunque ella, como tampoco lo de ³todo es relativo², jamás salió de sus labios ni de su pluma; mas no se necesita la autoridad de un genio excepcional para aceptar su
irrebatibilidad.

El ver la locura propia reflejada en el espejo ajeno no es de extrañar en quienes culpan siempre a otros por sus desafueros y desatinos. Como han intentado hacer en la mesa de diálogo para que la oposición comparta autoría en la más desastrosa gestión pública que haya conocido el país en toda su historia.

Negarse a aceptar semejante responsabilidad es quizá lo que Maduro juzga producto de un desequilibrio mental análogo al que pareciera padecer. O del odio. Lo odia tanto Henry, pensará, que no quiere ser coparticipe de sus exabruptos. ¡Qué locura!
Fuente: El Nacional